Siempre el final de un año o el comienzo de otro, marcan un momento propicio para imaginar una columna del debe y el haber donde inscribir tanto lo que se hizo como aquello que faltó hacer.
El 2009 fue un año donde, en materia de DD HH, sin duda se avanzó en ese largo proceso de búsqueda de memoria, verdad y justicia, y no sólo en los juicios que se ventilan en la caja de resonancia de la República, sino también en distintas provincias donde se desempolvaron viejos expedientes y testigos para que al fin la justicia aunque tarde, - y aun a costa que por definición “deje de ser justicia”-, finalmente llegue.
Desde el dictado de la prisión preventiva del ex agente Julio Alberto Cirino, hace casi un año; la condena a los represores en San Luis; la aplicación de dieciséis años de prisión por la apropiación indebida de un niño, hijo de desaparecido, al ex jefe de inteligencia de Gendarmeria Victor Rei; el fallo del tribunal de Mar del Plata que condenó a perpetua al ex militar Pedro Pablo Mansilla por el secuestro, tormentos y desaparición y homicidio calificado de Carlos Labolita; la sentencia por delitos de lesa humanidad a los ex oficiales penitenciarios Cuenca y Gomez en Misiones; la perpetua para el ex Comandante de Institutos Militares Gral Santiago Omar Riveros por el homicidio de Floreal Avellaneda -entre otros hechos-, aplicada por el tribunal Oral Federal de San Martín, hecho histórico ya que constituye el primer juicio por delitos cometidos en Campo de Mayo; los veinticinco años de prisión al ex gobernador militar de Formosa, Juan Carlos Colombo; el comienzo del juicio a Bignone por cincuenta y ocho secuestros, desapariciones y tormentos llevados a cabo en el predio de Campo de Mayo; el tercer juicio Oral a Bussi; la confirmación del procesamiento a Patti; la detención del ex miembro de Prefectura Jorge Díaz Smith; la condena al ex Comisario Diego Urribarrie a veinticinco años de prisión por la desaparición de militantes de la JP; el comienzo del juicio por la megacausa ESMA, donde se juzgan a Astiz, Acosta, Rolón, Pernias por violaciones a los derechos humanos, entre cuyas víctimas figura Rodolfo Walsh; la condena por parte del Tribunal de Santa Fe al ex Juez Federal Víctor Brusa, como cómplice civil del terrorismo de estado; en mi Salta el juicio por la desaparición del Escribano Aldo Melitón Bustos; la recuperación de la identidad del nieto número cien: Matias Espinosa; la habilitación del ex Centro Clandestino La Perla como espacio para la memoria…
Sin duda es mucha la tarea llevada a cabo, más aún teniendo en cuenta que se realiza después de tanto tiempo y en medio de complicidades y justificadores anónimos y tan públicos como Posse y Guelar.
Así y todo este año que acaba de pasar tuvo un setenta por ciento más de condenas en relación al año 2008…no obstante hay que hacer más.
Entiendo que esta faltando aún, un verdadero espacio curricular de Derechos Humanos en los últimos años de los estudios secundarios, lo cual sin duda contribuiría a la formación de verdaderos militantes, allí la idea del Programa Federal de Formación y Cultura en Derechos Humanos no llega, no contiene.
Soy conciente que deben multiplicarse los programas radiales y televisivos; existen no menos de cien radios en cualquier capital provincial, por pequeña que sea, y lamentablemente son muy pocas las que les interesa hablar de Derechos Humanos. Noto que los esfuerzos son espasmódicos y eso torna más difícil imponer el tema, y de esa manera no llega a generar interés en la inmensa mayoría del público.
Comprendo también que deberían contar con incentivos especiales aquellos realizadores/documentalistas interesados en resaltar la vida de los luchadores sociales provinciales, que son muchos y en su mayoría aún permanecen anónimos.
Recalco la importancia de las publicaciones infantiles en formato gráfico o cinematográfico donde se trate el tema de manera adecuada, más aun contando en nuestro país con reconocidos realizadores capaces de manejar el tema con alto grado de profesionalismo.
Tenemos que redoblar esfuerzos, la lucha por los Derechos Humanos no se ganó.
Cada vez son más las voces que se alzan impúdicamente, justificando lo injustificable. Debería ser nuestro compromiso, que este año que se inicia e información mediante, silenciemos a los canallas que siguen empecinados en hacer olvidar aquello que aniquiló toda una generación.
En honor a ellos, nuestro trabajo cotidiano de contar qué pasó.
Porque, parafraseando a mi amigo O’Connor, diría que en el proceso nos mataron a todos, a muchos de una vez… a otros en parte.
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